Automotrices chinas aceleran su expansión en África

La fabricación local de vehículos busca aprovechar el crecimiento de la clase media, la urbanización y el avance de la movilidad eléctrica en el continente
Internacionales12/08/2026Ahora NoticiasAhora Noticias

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Las automotrices chinas están ampliando su presencia industrial en África y cada vez producen más vehículos directamente en el continente, en lugar de depender únicamente de las exportaciones. La estrategia responde al crecimiento de la demanda africana y al interés de las empresas por posicionarse en uno de los mercados con mayor potencial de expansión para la industria automotriz.

Este movimiento también está relacionado con la desaceleración de la demanda en China y el aumento de las barreras comerciales en Europa y Norteamérica. La fabricación local permite a las compañías acercarse a los consumidores, reducir el impacto de algunos aranceles y establecer operaciones en mercados donde la urbanización y el crecimiento de los ingresos están impulsando la demanda de vehículos nuevos.

Sudáfrica se encuentra entre los principales destinos de esta inversión. Chery adquirió una antigua planta de Nissan en Rosslyn, cerca de Pretoria, donde planea fabricar híbridos enchufables, vehículos eléctricos de batería y modelos de la marca Jetour. Por su parte, BAIC ya cuenta con una instalación de fabricación y ensamblaje en Gqeberha, mientras Great Wall Motor mantiene operaciones de ensamblaje y distribución.

La transición hacia los vehículos eléctricos también abre nuevas oportunidades. Sudáfrica, Marruecos, Kenia, Etiopía y Ghana figuran entre los países con condiciones favorables para atraer inversiones debido a su capacidad industrial, políticas de apoyo o avances en infraestructura eléctrica. Marruecos, además, cuenta con una ubicación estratégica para exportar hacia Europa y prevé el desarrollo de una planta de baterías de gran escala.

Los gobiernos africanos también están modificando sus políticas para impulsar la producción local y reducir la dependencia de los combustibles importados. Etiopía ha restringido la importación de vehículos de combustión y ofrece condiciones favorables para los eléctricos, mientras Sudáfrica aplica incentivos fiscales y aduaneros para atraer inversiones en vehículos eléctricos y de hidrógeno.

A pesar de las oportunidades, persisten obstáculos como la falta de infraestructura de carga, el suministro eléctrico poco confiable y la incertidumbre sobre las regulaciones. Analistas consideran que, si estos desafíos son atendidos, la llegada de fabricantes chinos podría generar empleos, desarrollar cadenas de proveedores y reducir los precios de los vehículos, convirtiendo gradualmente a África de un mercado de ventas en un nuevo centro de fabricación.

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