Administración Trump intensifica ofensiva petrolera y desafía la autonomía ambiental de California

El gobierno federal impulsa arrendamientos mar adentro y revisa las facultades de la Comisión Costera estatal en un nuevo choque por la política energética
Internacionales03/09/2026Ahora NoticiasAhora Noticias

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 Foto: Win McNamee/Getty Images

El gobierno del presidente Donald Trump ha reactivado una disputa frontal contra la política energética de California, con el objetivo de incrementar la producción de petróleo crudo y revertir la transición del estado hacia las energías limpias. A través de la oferta de nuevos arrendamientos petroleros en aguas federales e impulsos a la infraestructura de combustibles fósiles, la administración federal busca desafiar las normativas locales que han frenado la perforación marina durante décadas, citando razones de seguridad energética y creación de empleo.

El núcleo de la tensión actual radica en la revisión federal iniciada por el Departamento de Comercio sobre el programa de gestión costera de California. Esta evaluación pone en la mira a la Comisión Costera de California, un organismo estatal independiente que desde 1972 posee la autoridad de revisar y vetar proyectos que afecten el litoral. Organizaciones ecologistas advierten que Washington podría intentar despojar a esta comisión de sus facultades regulatorias sobre proyectos de interés federal, sentando un precedente inédito a nivel nacional.

Entre las medidas más controversiales impulsadas por las autoridades federales destaca el respaldo a la reactivación de un antiguo sistema de oleoductos fuera de servicio desde el grave derrame de 2015 en Santa Bárbara, así como el avance hacia la autorización de técnicas de fracturación hidráulica (fracking) en una plataforma ubicada a 14 kilómetros de las costas del condado de Ventura. A esto se suma el anuncio de planes para licitar áreas marinas tanto en California como en Florida, zonas donde no se permitían nuevas perforaciones federales desde mediados de la década de 1980.

Por su parte, California ha consolidado en los últimos años un modelo centrado en recursos renovables como la energía solar y eólica, los cuales llegaron a representar cerca de la mitad de la electricidad consumida en el estado. Como respuesta a las presiones de Washington —que incluyen la recompra de arrendamientos eólicos marinos para desalentar su desarrollo—, el gobierno estatal ha presentado recursos legales contra la administración federal, defendiendo sus objetivos de reducción de emisiones y desincentivación de vehículos de gasolina.

La revisión del programa costero cobró impulso formal por parte del secretario de Comercio, Howard Lutnick, tras las diferencias del panel estatal con proyectos de infraestructura estratégica, entre ellos la ampliación de los lanzamientos de cohetes Falcon 9 de SpaceX desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg. Desde el gobierno federal sostienen que no se pueden tolerar políticas que retrasen infraestructura crítica, mientras que los comisionados locales defienden la protección de especies sensibles, la calidad de vida y el acceso público a las playas.

El conflicto abre un escenario legal e institucional complejo donde se debate el alcance de la autoridad federal frente a la soberanía ambiental de los estados. Mientras empresas del sector energético consideran recurrir a instancias superiores para concretar sus planes de expansión en la costa pacífica, diversos sectores en California reiteran que la preservación de los ecosistemas marinos y la economía costera debe primar sobre el retorno al consumo masivo de combustibles fósiles.

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