La EPA prepara la revocación definitiva de los límites a las emisiones de las plantas eléctricas

El gobierno de EE. UU. desmantelará la normativa sobre gases de efecto invernadero para reducir costos a la industria y fomentar la energía fósil
Internacionales14/09/2026Ahora NoticiasAhora Noticias

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La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) prevé anunciar la cancelación de las regulaciones que limitan la emisión de gases de efecto invernadero en las centrales eléctricas alimentadas con carbón y gas natural. Impulsada bajo la administración del presidente Donald Trump y coordinada por el administrador de la agencia, Lee Zeldin, la medida busca eliminar costos multimillonarios para el sector energético y dinamizar la producción nacional de electricidad para abastecer a hogares y empresas.

Esta decisión representa un cambio radical respecto a las políticas sobre cambio climático promovidas por las administraciones de Joe Biden y Barack Obama. La normativa original aprobada en 2024 exigía a las plantas de carbón implementar tecnología de captura de carbono o proceder a su cierre definitivo. La actual propuesta argumenta que los gases de efecto invernadero procedentes de estas instalaciones representan una fracción decreciente a nivel global y no alcanzan los umbrales de peligrosidad contemplados por la Ley de Aire Limpio.

Diversas organizaciones ecologistas y de salud pública, entre ellas el Environmental Defense Fund, reaccionaron con dureza e informaron que apelarán la medida en los tribunales. Los opositores señalan que desmantelar la regulación dejará desprotegidas a las comunidades frente a contaminantes locales como plomo, mercurio y partículas finas, además de agravar los efectos del calentamiento global en momentos donde se registran temperaturas e inundaciones récord.

El impacto del sector energético en el medio ambiente sigue siendo sustancial, dado que las plantas que utilizan carbón, gas y petróleo representan casi una cuarta parte de la contaminación climática de Estados Unidos. Informes basados en evaluaciones previas estiman que mantener los controles vigentes podría evitar miles de muertes anuales y ahorrar cientos de miles de millones de dólares en costos de salud pública.

La eliminación de esta norma forma parte de un paquete amplio de desregulación ambiental que busca restringir la capacidad de futuras administraciones para imponer límites similares. A medida que se formalice el anuncio, se anticipa una intensa batalla legal entre defensores del medio ambiente y las autoridades federales para determinar el alcance regulatorio del gobierno sobre las emisiones industriales.

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