¿Por qué parece que tiembla más? La explicación está en cómo medimos los sismos

La mayor capacidad para detectar movimientos pequeños y la rapidez con que circulan las noticias pueden crear la impresión de una actividad sísmica fuera de lo común
Opinión21/08/2026Ahora NoticiasAhora Noticias

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La sucesión de terremotos registrados recientemente en diferentes regiones del mundo ha vuelto a generar dudas sobre si la actividad sísmica está aumentando. Sin embargo, los registros científicos disponibles no permiten afirmar que el planeta esté entrando en una etapa de mayor actividad. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) explica que la cantidad de terremotos puede variar de un año a otro como parte de las fluctuaciones naturales de la sismicidad, por lo que varios eventos fuertes concentrados en un periodo determinado no son suficientes para demostrar una tendencia mundial.

Una de las claves para entender esta percepción está en la evolución de los sistemas de monitoreo. Actualmente existen redes sísmicas capaces de detectar movimientos que hace décadas habrían pasado inadvertidos. Las estadísticas del Servicio Sismológico Nacional de México muestran claramente este cambio: pasó de registrar 796 sismos en 1990 a contabilizar 39,983 durante 2025. El organismo señala que el incremento responde principalmente a la instalación de nuevas estaciones y a una mayor cobertura para detectar movimientos de menor magnitud, y no necesariamente a un aumento de la actividad sísmica.

La diferencia también está en la velocidad con la que la información llega al público. Un terremoto ocurrido a miles de kilómetros puede convertirse hoy en noticia en cuestión de minutos mediante teléfonos, aplicaciones, medios digitales y redes sociales. Esa exposición hace que las personas tengan conocimiento de muchos más eventos que en el pasado, incluidos sismos pequeños que no producen daños. Por ello, la cantidad de noticias sobre terremotos que aparecen durante una semana no constituye por sí misma un indicador científico de que la Tierra esté registrando más movimientos.

Otro aspecto que suele alimentar las especulaciones es la posibilidad de que un terremoto provoque otro en una región distante. La ciencia reconoce que existe un fenómeno denominado activación sísmica dinámica, mediante el cual las ondas producidas por un gran terremoto pueden modificar temporalmente los esfuerzos en fallas que ya se encontraban en condiciones favorables para generar un movimiento. El USGS señala que este fenómeno puede producir actividad incluso a grandes distancias, aunque los eventos desencadenados de esta manera suelen ser pequeños y de corta duración.

Esto no significa que terremotos ocurridos casi simultáneamente en países diferentes formen automáticamente parte de una misma cadena. Para determinar una posible relación, los especialistas deben analizar la ubicación de las fallas, la profundidad, la magnitud, el momento de los eventos y la respuesta de la corteza terrestre. El propio USGS advierte que, aunque algunos terremotos grandes pueden generar actividad distante, no es correcto asumir que dos movimientos ocurridos el mismo día están necesariamente conectados.

La evidencia disponible lleva a una conclusión más prudente: los terremotos continúan siendo un fenómeno natural y permanente de la dinámica del planeta, pero hoy los detectamos y conocemos con una precisión mucho mayor. Las redes sísmicas permiten estudiar mejor dónde y cómo se producen los movimientos, pero no existe actualmente un método científico que permita predecir con exactitud el día, lugar y magnitud de un terremoto. Ante una sucesión de sismos, los especialistas recomiendan basarse en los reportes de los organismos sismológicos oficiales y no en interpretaciones que relacionen automáticamente eventos separados por miles de kilómetros.

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