¿Cómo prevenir las várices en las piernas y qué hacer cuando ya aparecen?

Caminar diariamente, mantener una alimentación equilibrada y evitar permanecer demasiado tiempo en una misma posición son algunas de las medidas que ayudan a mejorar la circulación sanguínea y aliviar las molestia
Opinión05/11/2026Ahora NoticiasAhora Noticias

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Las várices son venas dilatadas, hinchadas y retorcidas que suelen aparecer en las piernas debido a un funcionamiento deficiente de las válvulas encargadas de facilitar el retorno de la sangre hacia el corazón. Aunque en algunas personas representan principalmente un problema estético, también pueden provocar dolor, pesadez, ardor, calambres, picazón e hinchazón en los tobillos. Entre los factores que aumentan el riesgo de desarrollarlas se encuentran la edad, los antecedentes familiares, el embarazo, el sobrepeso y permanecer muchas horas sentado o de pie.

Para reducir las posibilidades de desarrollar várices, los especialistas recomiendan mantener las piernas en movimiento y evitar permanecer durante períodos prolongados en una misma posición. Caminar, nadar, andar en bicicleta y realizar ejercicios suaves favorecen la contracción de los músculos de las pantorrillas, que funcionan como una especie de bomba natural para impulsar la sangre hacia el corazón. También es recomendable hacer pausas para caminar durante la jornada laboral, cambiar de postura con frecuencia y elevar las piernas durante algunos minutos cuando se descansa.

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La alimentación también puede contribuir a mantener una buena salud circulatoria. Consumir frutas, verduras, legumbres y cereales integrales aporta fibra, que ayuda a prevenir el estreñimiento y evita los esfuerzos excesivos al evacuar. Alimentos como la avena, las lentejas, los frijoles, las manzanas, las peras y las verduras de hoja verde son buenas opciones para incluir en la dieta. Asimismo, se recomienda moderar el consumo de sal, ya que su exceso favorece la retención de líquidos y puede aumentar la hinchazón de las piernas. Mantener una hidratación adecuada y un peso saludable también ayuda a disminuir la presión sobre las venas.

Cuando las várices ya están presentes, existen medidas que pueden aliviar las molestias y evitar que la condición empeore. Una de ellas es elevar las piernas por encima del nivel del corazón durante períodos cortos varias veces al día, especialmente después de permanecer mucho tiempo de pie. También pueden utilizarse medias de compresión, que ejercen presión sobre las piernas y favorecen el retorno de la sangre. Sin embargo, su nivel de compresión y uso deben ser indicados por un profesional de salud, de acuerdo con las necesidades de cada paciente.

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Es importante tener en cuenta que ningún alimento, bebida, crema o remedio casero ha demostrado eliminar las várices que ya se han formado. Aunque una dieta saludable y ciertos hábitos pueden contribuir a mejorar la circulación y aliviar algunos síntomas, las venas dilatadas pueden requerir tratamientos médicos. Entre las alternativas disponibles se encuentran la escleroterapia, que consiste en inyectar una sustancia para cerrar la vena afectada, y procedimientos con láser o radiofrecuencia que permiten sellarla. La elección depende de la evaluación médica y de la gravedad del problema.

Los especialistas también aconsejan evitar el uso habitual de ropa demasiado ajustada en la cintura o las piernas, limitar el uso de zapatos de tacón alto y no fumar, debido a sus efectos perjudiciales sobre la salud vascular. Asimismo, es conveniente consultar con un médico si las venas aumentan de tamaño, provocan dolor persistente, presentan cambios en la piel o aparecen heridas que no cicatrizan. Si se produce una hinchazón repentina de una sola pierna, acompañada de dolor, enrojecimiento o calor, se debe buscar atención médica urgente, ya que podría tratarse de un coágulo sanguíneo.

Aunque no siempre es posible evitar la aparición de várices, especialmente cuando existe una predisposición genética, adoptar hábitos saludables puede ayudar a reducir las molestias y prevenir complicaciones. La actividad física regular, una alimentación rica en fibra, el control del peso y las revisiones médicas oportunas son medidas importantes para cuidar la salud de las piernas y mantener una buena circulación a lo largo de los años.

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