Cada 2 de noviembre, familias salvadoreñas conmemoran el Día de los Difuntos, honrando a sus seres queridos en cementerios llenos de flores y tradición.
La tradición de consumir 12 uvas al sonar la medianoche del 31 de diciembre se erige como uno de los rituales más queridos y arraigados para dar la bienvenida al Año Nuevo.